El Monte Baldo (Lago de Garda, Malcesine) y los cursos SIV. Sin duda el lugar más hermoso para hacer cursos SIV y acro en Italia en total seguridad.
Se llega por la autopista A22 en dirección norte, saliendo en Affi Lago di Garda, siguiendo luego las indicaciones hacia Garda (un pequeño pueblo situado a orillas del lago del mismo nombre), luego de nuevo siempre hacia el norte hasta llegar a un pueblo soberbio y típico llamado Malcesine.
Malcesine es una ciudad pequeña y encantadora situada al pie del Monte Baldo. Hecha de antiguos núcleos y torres que recuerdan al ojo y a la memoria tiempos pasados. La pequeña ciudad bulle de tiendas atareadas en las que no falta de nada para deleite de los muchos turistas que las frecuentan. El turismo, curiosamente, es esencialmente alemán. Por todas partes se oye la lengua germánica y en ciertos momentos uno tiene la sensación de no estar en Italia. Malcesine, como decía, está servida por un soberbio y eficiente teleférico que sube hasta la cima del Monte Baldo, unos 1800 m. Una vez arriba, en el Baldo, la vista es de quitar el aliento. Es como estar en la cima del mundo. Alrededor, en un barrido de 360 grados, se elevan altas, inmaculadas, nevadas cumbres pese a la avanzada estación. Y mires donde mires, es un himno a la belleza y la pureza de la naturaleza, que en este lugar fue más que generosa. Este es nuestro punto de vuelo. Aquí llevamos a cabo lo que en la jerga se llaman cursos SIV (simulación de incidentes en vuelo). Aquí se aprende a gestionar, con la seguridad del agua bajo los pies, todas aquellas configuraciones anormales del parapente que, de otro modo, sin los conocimientos necesarios, podrían convertirse en situaciones peligrosas.
El tiempo en el Baldo no es fácil. Extremadamente variable, puede oscilar en pocos minutos de una situación a otra con señales mínimas que solo el ojo experto y atento de un lugareño puede percibir. Se despega a unos 1800 m de altitud y se planea (o se sube, a veces) hacia el centro del lago, donde la seguridad del agua y la presencia de una lancha neumática de la Cruz Roja con personal altamente preparado en rescate garantizan la mayor tranquilidad. En el planeo hacia el punto de inicio de las maniobras, se pierde de un mínimo de 300 m a un máximo de 500 m. La altura restante es en cualquier caso enorme y nos asegura considerables márgenes de seguridad. El equipo está formado por 3 instructores, cada uno con su competencia muy específica, y un grupo de chicos que se ocupan de las imágenes desde tierra de las maniobras, del transporte lanzadera, etc.
La organización está bien rodada, es eficiente e impecable. El trío de instructores está formado por Michael Nesler y Alessio Casolla del «Professional Flying Team» y Mirco Bardelli de «Top Level», una escuela de parapente en la Toscana. El curso dura cuatro días. Contamos con la posibilidad de perder un día por una situación meteorológica desfavorable. Si conseguimos tener al menos dos buenos días de cuatro, el trabajo que resulta tiene algo de increíble. Los resultados están más allá (en sentido positivo) de la expectativa más optimista del participante más exigente. A veces, incluso nosotros, que somos del oficio, nos quedamos a nuestra vez asombrados ante los excelentes y sorprendentes resultados alcanzados.
Qué decir de esto. Esperamos de todo corazón que la cultura de los SIV entre en la mentalidad común de todo piloto de parapente. Que la gente deje de pensar: «no lo hago, que si no me asusto y ya no vuelo más». Los SIV, si se hacen bien y sobre todo con verdaderos profesionales, son el regalo más hermoso que podéis haceros. Aumentan vuestra seguridad activa de manera exponencial. Ser dueño del oficio, saber exactamente lo que está ocurriendo, saber intervenir con rapidez y competencia es fundamental e imperativo para cualquier buen piloto que se precie. Así, no solo aprendéis a salir serenamente de situaciones anormales, de otro modo peligrosas, sino que adquirís una tranquilidad, debida a la conciencia de vuestra preparación real, que os hará mejores y más relajados a la hora de afrontar, por ejemplo, una exigente ruta de cross. Aquí necesitamos también y sobre todo la colaboración de los instructores de vuelo libre, que, en la fase de formación de sus alumnos, deberían ser conscientes de enseñar lo importantes que son estos cursos SIV para la seguridad de sus propios alumnos. Tenemos un deporte maravilloso del que estamos perdidamente enamorados. Somos unos privilegiados por poder disfrutar de lo que el parapente nos ofrece en todas sus increíbles facetas.
Crezcamos todos juntos y hagamos que nos beneficie esta buena suerte nuestra aumentando nuestra seguridad activa. Muchos objetarán que, dado que soy un profesional que saca un provecho económico de estos cursos, evidentemente tengo un interés particular en empujar el tema del SIV. Y, en efecto, así es. También saco de ello una ventaja innegable, pero solo en mi profesión. Pero os aseguro, y sois libres de creerme o no, que a la luz de lo que aparece ante mis ojos al final de cada curso, creo verdadera y firmemente en lo que escribo e intento llevarlo adelante con toda la fuerza de mi convicción y de mi honestidad.
